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Tu mente es un jardín

“Tu mente es un jardín, puedes observarla, arrancar la maleza y sembrar nuevas semillas” (Rick Hanson)

Mucho se habla hoy sobre la felicidad y las prácticas para una buena vida; varios estudiosos de diversas disciplinas y áreas del conocimiento han realizado hallazgos en torno a lo que nos hace felices y los caminos para el desarrollo y florecimiento humano. Una de ellas abarca el tema de nuestra mente y cómo podemos entrenarla para el bienestar.

La profesora Laurie Santos de la universidad de Yale dicta la clase más grande en la historia de la universidad; es la cátedra de felicidad a la cual ella llamó psicología para la buena vida, y estudia aquellas actividades y hábitos que ayudan a las personas a llevar su vida de una manera más plena y satisfactoria.

Uno de los hallazgos que mayor impacto ha tenido en la vida de sus alumnos es:

Tu mente te miente sobre lo que te hace feliz.

Muchas veces podemos buscar la felicidad en los lugares equivocados. Puede que pensemos que el dinero, el poder, algún objeto material e incluso una persona nos van a proporcionar felicidad infinita.

En ocasiones ponemos la felicidad en una meta futura y pensamos que hasta que eso se realice no podremos ser plenamente felices, y nos sorprendemos cuando nos damos cuenta que aquello que tanto anhelamos no nos proporciona la alegría que habíamos imaginado.

Lo que nuestra mente no nos dice es que la felicidad se experimenta en este lugar y en este momento; en esta respiración, en este minuto, en este día ya podemos sentirnos contentos y podemos cultivar la vida en donde estamos y con lo que tenemos.

Desconocemos el poder que ejerce nuestra mente sobre el desarrollo de nuestra vida, ignoramos el impacto de nuestros pensamientos y declaraciones sin ser conscientes de que palabras, acciones, emociones y comportamientos están determinados primero por los pensamientos. Lo que muchas veces no sabemos es que podemos entrenar el cerebro y que este órgano está en constante transformación y se puede moldear mediante un proceso llamado neuroplasticidad.

El cerebro, al igual que otros músculos y partes del cuerpo, se puede entrenar y cambiar, es un órgano que esta expuesto al deterioro o al desarrollo y eso depende de cuanto trabajemos en él.

No tenemos que andar en piloto automático permitiendo que nuestro cerebro divague y vaya del pasado al futuro, del celular al correo electrónico y después a Netflix; y que muchas veces sintamos que nuestros pensamientos están fuera de control y no hay nada que podamos hacer al respecto.

No somos nuestros pensamientos, repito, no somos nuestros pensamientos. Ellos llegan, pues la labor de la mente es emitir juicios y opiniones sobre aquello que observamos y recibimos a lo largo del día.La clave está en si hacemos caso a ese pensamiento o logramos observarlo y dejarlo ir, identificando si aporta o no valor a nuestra vida en ese momento.

Podemos entrenar nuestra mente para el bienestar.

Un primer paso y uno muy importante es la meditación. La meditación es aquella herramienta que nos permite empezar a regular y dirigir nuestra atención hacia un lugar específico por un periodo de tiempo determinado. La práctica más común a la hora de meditar es la de llevar la atención conscientemente a la respiración, a la sensación que ésta genera en el cuerpo, a las inhalaciones, pausas y exhalaciones. La mente que tan poco acostumbrada está a dicho ejercicio empieza a bombardearnos con pensamientos, y el deber del practicante es el de observar el pensamiento para dejarlo ir y redirigir la atención al objeto de meditación, que en este caso es la respiración.

Existen diversos tipos de meditación tanto pasivos como activos, desde las prácticas de concentración y mindfulness hasta las manualidades, las artes o el movimiento.Lo importante es el efecto que se genera en el cerebro, desarrollando secciones relacionadas con la regulación emocional, la memoria el humor y la compasión entre otras. Además, es una herramienta que promueve la claridad mental, la productividad y a medida que se realiza la practica el acto de dirigir y enfocar la atención hacia nuevos lugares se vuelve más sencillo.

La dieta mental es otro punto importante, pues la dieta no solo hace referencia a la alimentación del cuerpo, también se aplica para la mente. Todo el día estamos expuestos a diversos estímulos: noticias, series, conversaciones, redes sociales, libros etc. Y todo aquello que consumimos tiene un impacto positivo o negativo en nosotros. Es por ello que debemos filtrar la información que recibimos y la que dejamos pasar para cultivar nuestra salud. Si vemos noticias todos los días tal vez podamos empezar a reducir la dosis a un par de veces ala semana y de resto leer los encabezados de los periódicos o sitios web; podemos empezar a seleccionar de una manera más responsable las series que vemos, prestar atención al contenido de las conversaciones que tenemos a lo largo del día e incluso hacer una limpieza en redes sociales para ver qué tanto valor aportan a nuestra vida las personas que seguimos.

Es realmente un ejercicio de consciencia, de saber qué es aquello que queremos ver florecer en el jardín de nuestra mente y reconocer que al igual que cuidamos el cuerpo debemos cuidar el cerebro, y eso requiere de esfuerzo, disciplina y amor.Debemos comprender que nuestra mente y pensamientos impactan de manera directa nuestro cuerpo, bienestar y salud; y que para tener una vida sana debemos empezar por tener una mente sana.

Valentina Marín Rivera.

 

 

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