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Sigo Aprendiendo

Cuenta la historia que el legendario artista Miguel Ángel Buonarroti al recibir elogios sobre su trabajo en la Capilla Sixtina, respondió: "Ancora imparo", sigo aprendiendo. Tenía 87 años en ese momento. Con esta respuesta uno de los artistas más reconocidos de todos los tiempos nos habla sobre la importancia de mantener una mente de principiante, curiosa, abierta y siempre dispuesta a aprender ...

Una mente de principiante

Cuenta la historia que el legendario artista Miguel Ángel Buonarroti al recibir elogios sobre su trabajo en la Capilla Sixtina, respondió: "Ancora imparo", sigo aprendiendo. Tenía 87 años en ese momento. Con esta respuesta uno de los artistas más reconocidos de todos los tiempos nos habla sobre la importancia de mantener una mente de principiante, curiosa, abierta y siempre dispuesta a aprender.

El amor por el aprendizaje es una de las fortalezas de carácter de la psilocogía positiva, es también un componente esencial del bienestar mental e intelectual. Antes pensaba en el aprendizaje como un concepto ligado únicamente al colegio o a la universidad, que en lo personal me generaba una sensación de montonía y aburrimiento. Por fortuna, me he dado cuenta que aprender no es un proceso que tenga un punto final, y que darnos permiso de ser eternos curiosos y aprendices es una manifestación de amor, humildad y aceptación que nos puede proporcionar mucha felicidad.

Una mente de principiante es aquella que se permite desaprender para volver a aprender, que se asombra y maravilla con las situaciones cotidianas y que logra desarrollar una curiosidad y apertura única por la vida y todo lo que ella tiene para ofrecer. Esto me recuerda a mi abuelo de 94 años que hace unos días aprendió a usar Netflix desde su celular, él no lo podía creer y ahora cada vez que ve Betty la Fea desde la pantalla de sus celular se sigue sorprendiendo por los avances de la tecnología y por tener la posibilidad de seguir aprendiendo.

Dicen los centenarios de la isla de Okinawa, una de las zonas azules, que mantenerse activos y seguir aprendiendo cosas nuevas es uno de los factores primordiales que los mantiene con salud y con un propósito activo en sus vidas. Nunca es demasiado tarde ni se es demasiado viejo para poder nutrir el aprendizaje.

Uno de los aspectos ligados al aprendizaje es el proceso y la posibilidad de poder conocernos y aprender de nosotros mismos a lo largo de la vida. Nadie es estático, somos seres en constante cambio y a medida que pasa la vida, nosotros nos transformamos con ella. Podemos desprendernos de antiguos patrones de pensamiento y hábito para probar nuevas maneras de ser, hacer y vivir. Podemos retar ideas que habíamos tomado como verdades absolutas para contemplar otros puntos de vista. Esto no nos hace incoherentes, nos hace humanos.

Por ejemplo, yo sigo aprendiendo que quiero procurar la excelencia y no la perfección, que los errores me ayudan a crecer, que debo ser paciente conmigo misma, que descansar no me hace perezosa y que pedir ayuda está bien. Son aprendizajes ligados a la clase de vida que quiero llevar y a la clase de persona que quiero ser en el mundo.

Aprender de nosotros mismos implica también contemplar nuestra historia con los aciertos y logros, pero también con los errores y fracasos, y contemplar en ambos casos los aspectos positivos y aprendizajes que nos permiten hacer las cosas mejor e innovar en proyectos y situaciones presentes y futuras.

Seguir aprendiendo quiere decir que estamos abiertos a escuchar nuevos puntos de vistas, no vemos la diferencia como una amenaza sino como riqueza y esto abre paso al dialogo y a la posibilidad de contemplar nuevas perspectivas. Es poder comprender que nada está terminado, que la imperfección es una parte esencial de la vida y que podemos gozarnos el camino cuando andamos sin prisa y con curiosidad.

Cuando hablamos de aprendizaje nos referimos tanto a la parte mental como experiencial. Podemos aprender desde los datos, hechos e información, y también podemos aprender desde la experiencia y la apertura a probar nuevas cosas. Pasar aquello que aprendemos por el cuerpo y los sentidos es esencial en los procesos de aprendizaje, es como cuando aprendemos a manejar, es importante conocer la teoría pero para tener la experiencia completa debemos ponerla en práctica.

Comparto aquí algunas preguntas y ejercicios para poder nutrir nuestra mente de principiante:

* ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste curioso?

* ¿Qué fue lo último que aprendiste?

* ¿Qué cosas nuevas quisieras aprender?

* ¿Qué actividades nuevas qusieras probar?

* ¿Qué has aprendido de tus errores?

* ¿Qué has aprendido de tus triunfos?

Vivir con una mente de principiante implica amar el aprendizaje y las diversas fuentes y maneras con las cuales podemos crecer y aprender. Puede que a veces nos de temor o sean situaciones retadores, eso está bien, muchas veces debemos salir de lo cómodo y lo conocido para seguir creciendo como personas y conectarnos con aquello que es valiosos e importante en cada momento de nuestra vida.

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