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Respiración, la fuente esencial de la vida

¿Sabías que el humano promedio no puede durar más de 3 minutos sin respirar? Podemos durar semanas sin alimento, días sin agua, pero tan solo unos pocos minutos sin la fuente esencial de la vida; la respiración.

Respirar es lo primero que hacemos cuando llegamos a este mundo y lo último que hacemos antes de abandonarlo. El primer acto autónomo que lleva a cabo un ser humano es su primera respiración, es tan importante que si un bebe no llora sabemos el doctor le pega una nalgada para llevarlo a inhalar su primera bocanada de aire y conectarse de manera directa con la vida.

¿Cómo estás respirando en este momento? Antes de continuar leyendo, observa durante unos segundos tu respiración ¿Ya lo habías hecho en algún momento del día? No prestamos suficiente atención a nuestra respiración a lo largo del día, al ser ella un acto autónomo de nuestro cuerpo solemos enfocarnos en otras cosas y es solo cuando decidimos traer nuestra atención a ella de una manera deliberada que podemos aprender a conectarnos con todo el poder y la magia de la respiración consciente. Podemos aprender a respirar para la felicidad, pues es sin duda una de las herramientas más potentes que tenemos los seres humanos para vivir cada día mejor.

La respiración es uno de los componentes de la felicidad desde una perspectiva espiritual. El verbo respirar viene del latín respirare, de la palabra spirare llega también la palabra espíritu. La respiración puede ser una experiencia espiritual y de conexión profunda, pues nos conecta con la esencia de la vida, con el momento presente, con nosotros mismos y nuestras emociones y también nos puede conectar con Dios. Por eso, antes de meditar y orar se recomienda empezar con unos minutos de respiración inicial.

En las tradiciones de oriente la respiración consciente siempre ha sido un elemento central para el desarrollo humano, en la cultura hindú encontramos el concepto del Prana (energía vital o absoluta) que ingresa a los seres humanos por medio de la respiración y es distribuida en el organismo por medio de ella. Por eso dentro de la práctica de yoga se realizan los pranayama, que son las diferentes técnicas y ejercicios de respiración que nos permiten controlar el prana y llevar la energía vital en nuestro cuerpo.

Pero no solo la respiración consciente trae múltiples beneficios para el cuerpo físico, también está estrechamente relacionada con nuestras emociones. Piensa en emociones como el miedo, la ansiedad, la rabia, o el estrés; estas emociones están acompañadas de cierto patrón respiratorio que es más superficial, rápido e irregular. Piensa ahora en emociones como la tranquilidad, la confianza o la calma; la respiración que acompaña dichas emociones es profunda, pausada y regular. Cuando aprendemos a respirar, aprendemos a gestionar nuestras emociones de una manera más consciente y saludable.

La respiración nos hace menos reactivos, pues cuando llevamos toda nuestra atención hacia ella nos conectamos con el momento presente y salimos del piloto automático para pasar a un estado más consciente, en el cual podemos responder mejor antes las situaciones que nos arroje la vida en el día a día.

Entonces ¿Cómo podemos empezar a conectarnos con nuestra respiración? Sigue estos pasos

  • Establece un momento del día, puede ser en la mañana, al medio día o en la noche.
  • Escoge un lugar en donde puedas estar tranquilo unos minutos, sin interrupciones.
  • Busca una postura cómoda pero firme y lleva una mano a tu pecho y otra a tu abdomen, cierra tus ojos si es cómodo para ti.
  • Observa cómo está tu respiración en ese momento. ¿La sientes hacia el estómago, pecho o clavícula? ¿La sientes regular o irregular, pausada o agitada?
  • Empieza a profundizar inhalando por nariz y llevando todo el aire conscientemente el abdomen y exhalando con control, puedes exhalar por boca o nariz. Realiza de 6 a 10 respiraciones profundas.

También es importante a lo largo del día practicar la pausa de respiración, en la cual puedas realizar algunas respiraciones profundas durante tu jornada. Por ejemplo, antes o después de una reunión, antes de empezar a comer o antes de tener una conversación con otra persona. Puedes poner alarmas en tu celular o incluso hacerlo en compañía de otra persona. Estos son micro momentos de consciencia que te permitirán anclarte y centrarte a lo largo del día.

Dedicar unos minutos al día a tu respiración no te quitará mucho tiempo y si traerá a tu vida beneficios físicos, mentales y emocionales que notarás muy pronto.

Y por último, no olvides prestar atención al lugar sagrado que existe entre la inhalación y la exhalación, pues es allí en donde podrás experimentar el milagro de la vida en todo su esplendor.

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