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Optimismo enraizado: enciende la luz en tiempos de oscuridad

Si se vieron Harry Potter tal vez recordarán a Dumbledore diciendo “podemos hallar la felicidad, incluso en los tiempos más oscuros, solo debemos recordar encender la luz.” Una de las luces que podemos encender es la del optimismo enraizado.

El optimismo es una actitud poderosa que nos puede llevar a experimentar mayores niveles de felicidad y bienestar en nuestra vida, pero antes de empezar debemos aclarar que optimismo no es llevar puestas unas gafas que ven la vida como si todo fuera color de rosa e ignoran o maquillan la realidad con un positivismo falso y tóxico. Todo lo contrario, el optimismo enraizado contempla la realidad tal y como es, solo que afronta las dificultades de una manera más consciente y saludable, mientras nos paramos ante el futuro esperando lo mejor de él.

Es una mentalidad que permite a las personas ver el mundo, los eventos y a otras personas bajo la luz más favorable y positiva posible. Si bien es cierto que hay personas que son optimistas por naturaleza, todos podemos aprender a ser optimistas al ir cambiando nuestra manera de pensar y nuestra actitud con sencillas acciones cada día.

Martin Seligman, uno de los padres de la psicología positiva introdujo el concepto de optimismo aprendido, que hace referencia a la manera como nos relacionamos ante los eventos positivos y negativos de la vida desde una mentalidad optimismo versus una mentalidad pesimista, Seligman afirma que podemos aprender tanto el optimismo como la indefensión y aquí residen las diferencias, vistas desde las 3 P’s del optimismo: permanencia, permeabilidad y personalización.

Ahora bien, el optimismo no va a cambiar la situación a nivel externo ni resolverá todos nuestros problemas, pero si nos puede ayudar a afrontarlos de una manera más proactiva y asumiendo diferentes perspectivas.

Estudios han demostrado múltiples beneficios con respecto al optimismo, entre ellos: fortalece el sistema inmune, reduce emociones negativas, nos ayuda a tener mejores relaciones interpersonales, reduce el estrés y promueve la resiliencia.

Si bien el optimismo es una actitud que asumimos con respecto al futuro, se ve reflejada en el presente e impacta de una manera positiva nuestra vida en tiempo real, permitiéndonos vivir mejor en el aquí y el ahora.

¿Cómo cultivar el optimismo?

  • Agradece. Cada noche contempla tu vida y todos los sucesos positivos que acontecieron en el día, reflexiona sobre ellos y escríbelos, puedes usar los 2 minutos de reflexión, te servirán como guía. También empieza tu día desde la gratitud, al abrir los ojos que lo primero que salga de tu boca sea la palabra “gracias” y disponte a tener un gran día.
  • Espera lo mejor de la vida, ella espera lo mejor de ti. Visualiza durante unos minutos un futuro positivo, escribe tus metas y sueños, ten recordatorios visuales que te encaminen cada día a diseñar la vida que quieres y prepárate para recibir cosas hermosas.
  • Practica estar presente. Traer nuestra atención al aquí y al ahora, ya sea de una manera meditativa o realizando las tareas cotidianas, nos ayuda a estar más enfocados y a preocuparnos menos por el futuro, las técnicas de mindfulness nos ayudan a reducir los niveles de estrés y ansiedad, permitiéndonos así vivir y actuar conscientemente día a día para crear nuestra vida de una manera deliberada y desarrollar nuestro potencial. Empieza con una corta meditación enfocada en la respiración durante unos minutos; inhala 4 segundos, pausa con el aire dentro 4 segundos, exhala 4 segundos y pausa sin aire 4 segundos. Repite unas 5 veces.
  • Cuida tus conversaciones. Se consciente de qué tipo de conversaciones estás teniendo a lo largo del día, si van ligadas a la queja y a lo negativo, o a la oportunidad y a lo positivo. Es importante cultivar relaciones positivas, pues las emociones son contagiosas y en nuestras interacciones cotidianas podemos contagiar y contagiarnos tanto de emociones positivas como negativas. Sé un multiplicador de optimismo y bienestar, puedes hacer esta pregunta a tus amigos o familiares “¿Qué salió bien el día de hoy?” o hacer una ronda de agradecimiento antes de empezar una reunión de trabajo o de sentarse a compartir una comida con seres queridos.
  • Filtra la información negativa. Si bien debemos estar enterados de lo que sucede en el mundo, no debemos sobrecargarnos de noticias ni de contenido en redes sociales que promuevan el estrés, la ansiedad o nos hagan sentir mal. Haz una limpieza de tus redes sociales y deja de seguir todas las cuentas que no te aporten valor, escoge también qué sitios de noticias quisieras seguir y cuales no, reduce la cantidad de tiempo que pasas viendo y compartiendo noticias; por ejemplo, si ves 3 noticieros al día, prueba ver solo uno o si lees todos los días el periódico prueba hacerlo unas 3 veces a la semana.
  • Qué puedo versus que no puedo controlar. Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo y eso está bien nos libera, y nos permitirá ver que los sucesos difíciles e impredecibles son una parte innegable de la vida, no podemos evitarlos ni huir de ellos, simplemente podemos modificar nuestra actitud. Soltar el control implica confiar más en la vida y sabernos sostenidos y acompañados, es un acto de liberación potente. Si quieres hacer un ejercicio sobre el control, haz click aquí

Seamos optimistas. Pensemos que cosas maravillosas están en nuestro sendero, a pesar de la situación difícil que podamos estar atravesando pensemos: "hay muchas cosas hermosas en mi camino.”

Con cariño, Vale

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