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La bailarina de Auschwitz: 6 enseñanzas para la vida

“La bailarina de Auschwitz” es un libro escrito por la reconocida psicóloga húngara Edith Eger quien, en el año 1944 cuando tenía apenas 16 años fue trasladada junto con su familia al campo de concentración de Auschwitz. El libro relata las experiencias vividas dentro de los campos de concentración y su camino hacia la libertad interior después de la guerra. Es una historia inspiradora y profunda llena de lecciones que nos llevan a reflexionar sobre cuestiones muy importantes de la vida.

Quisiera compartir con ustedes las ideas más valiosas que me dejó el libro a nivel personal. Espero que las disfruten.

Recuerda, nadie puede quitarte lo que pones en tu mente

En medio de la incertidumbre y sin saber a donde los estaban llevando ni que sus vidas cambiarían para siempre, la madre de Edith le dijo unas sabias palabras que la acompañarían a lo largo de su vida: “nadie puede quitarte lo que pones en tu mente”.  Esta es la enseñanza más grande que un ser humano puede obsequiar aotro, pues es el camino de la libertad. Tenemos la capacidad de cultivar nuestro mundo interior, y es en nuestra mente en donde podemos encontrar la libertad o la prisión, y tenemos el poder de escoger cómo queremos vivir y qué semillas queremos plantar en nuestra mente y en nuestra vida; los recursos que vamos desarrollando internamente son los que nos ayudan a responder frente alas situaciones adversas.

“Me esforcé en desarrollar una voz interior que me proponía un relato alternativo. Esto es temporal, me decía. Si sobrevivo hoy, mañana seré libre”.

Podemos encarar la vida con una pregunta diferente

Muchas veces afrontamos nuestra existencia y las situaciones desde el por qué ¿por qué vivo?, ¿por qué a mi? Lo que la autora propone es que podemos cambiar esa pregunta por estas¿qué espera la vida de mi? ¿Qué puedo hacer con la valiosa vida que he recibido? Dicho enfoque nos abre para entregarnos y decirle SI a la vida, sin importar la situación en la que nos encontramos. Es una perspectiva de servicio y responsabilidad que nos distancia del egocentrismo del por qué y abre la mirada hacia el qué puedo hacer y a cuestionarnos qué espera la vida de nosotros.Cada momento es una oportunidad para crecer y transformarnos, y si cambiamos la pregunta vamos a cambiar la respuesta.  

“Tenía el poder y la oportunidad, así como la responsabilidad, de elegir mi propio sentido, mi propia vida”

Siempre tenemos la posibilidad de decidir

La vida es un entramado de elecciones y decisiones, y son éstas las que moldean el curso y experiencia de nuestro existir. Aunque muchas veces las situaciones externas no sean lo que esperamos y la vida nos presente situaciones dolorosas e inesperadas que no podemos controlar, tenemos la posibilidad de escoger nuestra respuesta frente a lo que nos sucede, y es allí donde reside la libertad; todos vamos a experimentar sufrimiento, es una condición humana universal; la diferencia radica en cómo respondemos frente a él, pues una de las lecciones más grandes que deja Eger es que incluso los momentos más duros son oportunidades si decidimos afrontarlos de esa manera.

“El sufrimiento es universal, el victimismo es opcional”

“Los supervivientes no tienen tiempo para preguntar ¿por qué a mi? Para los supervivientes, la única pregunta relevante es: ¿y ahora qué?”

Una respuesta frente al dolor

Negar las emociones no placenteras, como el dolor, no hace que desaparezcan. Muchas veces nos enfocamos tanto en negar aquello que sentimos, en ocultar el dolor o la tristeza con la que batallamos que nuestro interior se convierte en una cárcel y lo que llevamos al mundo es una mascara. Tal vez pensamos que ignorar la emoción hará que eventualmente se vaya o que sentir ese tipo de emociones nos hace débiles y debemos ser fuertes, sea cual sea el pensamiento debemos atender y reconocer el dolor pues es el primer paso para sanar. No puedes curar lo que no puedes sentir. Y tal vez una de las ideas que más me impacto es que a pesar de las heridas y la destrucción, lo único que no podían matar era el espíritu, “el alma nunca muere”. Reconocer que nuestra llama interior no desfallece frente a la adversidad es un buen punto de inicio para el trabajo y proceso de la sanación.

“El tiempo no cura. Lo que cura es lo que haces con el tiempo”

Aprender a vivir de nuevo

Después de una experiencia traumática regresar a lo cotidiano es un reto inmenso, pues ya nada es igual, todo ha cambiado y debemos aprender a vivir de nuevo. Edith dice que no es posible cambiar lo que sucedió o lo que nos hicieron, pero si es posible aprender cómo queremos vivir de ahora en adelante, y podemos vivir presos del recuerdo y del dolor o podemos reparar nuestras alas para volver a volar y recuperar la libertad. Nadie más puede vivir por nosotros, ni sanar o perdonar, esa es una responsabilidad que recae en nosotros, tenemos la llave de nuestro renacer y solo depende de nosotros si la queremos usar o no.

“Puedes vivir para vengarte del pasado o puedes vivir para enriquecer tu presente”

AMAR

Dentro del poder de las decisiones, creo que las dos más valiosas consisten en que cada uno de nosotros tenemos la capacidad de amar o de odiar. Lo que escojamos depende de nosotros, pero tenemos en nuestras manos la posibilidad de impactar de una manera positiva la historia; que en su mayoría ha estado por hostilidad, recriminación separación. Podemos escoger la empatía, la tolerancia y la coexistencia para transformar la realidad, podemos vivir conscientemente desde la perspectiva de que todos los seres humanos tenemos una historia de vida con alegrías y tristezas, no sabemos cuál sea la historia del otro, pero puedo reconocer que compartimos una condición humana, y tenemos el poder de traspasar las barreras mentales de la diferencia y separación para reconocer en ese ser humano una oportunidad para amar.

 

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