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El poder de resignificar

Si los seres humanos tenemos un súper poder es la capacidad de otorgar sentido y significado a los momentos más difíciles. De hecho, fue Viktor Frankl quien visibilizo el valor del sentido en la vida de los seres humanos tras la experiencia que vivió en carne propia en los campos de concentración durante la segunda guerra mundial y escribió “el hombre en busca del sentido”.

No solo él nos ha dejado una gran lección con respecto a las situaciones difíciles, son muchas las personas que, con sus historias y dificultades,quienes nos han demostrado que hay un poder al afrontar las crisis desde otros lugares. Vimos a Nelson Mandela salir de prisión tras 27 años con la esperanza de la paz y el perdón en su corazón. Tenemos la historia de Imaculée Ilibagiza sobreviviente del genocidio ruandés en el cual perdió a toda su familia,perdonar a los perpetradores de dicha atrocidad y enfocar su vida en el servicio y el amor. Podemos pensar en Malala, la joven que aboga por el derecho a la educación y recibió un disparo que casi acaba con su vida, pero su voz surgió más fuerte que nunca.

 

Todos en la vida vamos a experimentar crisis, perdida y adversidad; todos vamos a sufrir cambios y transiciones de todo tipo; a nivel físico, laboral,relacional y mental. El mundo y su historia han estado cargados de momentos difíciles, pero también de valientes personas que han logrado sacar lo mejor de si mismas y renovar la esperanza en un futuro mejor.

 

Todos tenemos el poder de resignificar las crisis, y es en ese cambio de perspectiva que suceden cosas maravillosas. Mi padre falleció el 22 de abril del 2016, un día que marco mi historia personal como ningún otro suceso; un evento que trajo consigo todo el dolor y la rabia que no había sentido jamás,pero, fue también un evento que me hizo cambiar, que me hizo preguntarme si yo podía volver a ser feliz, si podía aprender a valorar más a las personas de mi vida y si tal vez, hubiera una manera diferente de ser, de hacer, de vivir. Fue gracias al dolor que pude descubrir un nuevo camino, y eso es lo que conocemos como el arte de la resiliencia.

 

No hay que esperar a que pase la crisis y las cosas vuelvan a ser como antes, sabemos que nada va a volver a ser como antes, pero es también el momento para abrazar con más fuerza el milagro de la vida. SI queremos más aventuras, SI queremos más amor, SI queremos más vida ¿Qué aventura podemos vivir desde este momento? ¿Qué nuevas oportunidades podemos crear? ¿Qué hemos aprendido en estos meses? ¿Cómo quiero vivir? Son preguntas que van a ayudarnos a resignificar esta situación y a contemplarla desde la mirada de la oportunidad y no de la pérdida.

 

Más que una crisis, las coyunturas llegan como oportunidades para volver a lo esencial, para crecer y renfocar nuestra vida. Es un tiempo para calibrar nuestras prioridades y aquello que es realmente importante, para retomar cómo estamos viviendo desde nuestros valores y para abrazarnos desde la autenticidad y la vulnerabilidad.

 

¿Miedo? Si claro,pero también mucho coraje y él sin duda la fórmula mágica para continuar a pesar del temor y la incertidumbre.

 

¿Sentir más? necesario,pues la vulnerabilidad es el súper poder para la transformación y para vivir auténticamente. Todos somos humanos y debemos darnos permiso para serlo.

 

¿Ilusión? Por supuesto; el futuro diferente se empieza a abrir desde el presente con una nueva consciencia y con aires de renovación. Si se puede vivir de una manera diferente.

 

¿Esperar más tiempo? Para qué, si tenemos todo lo que necesitamos para ser como queremos ser y para vivir la vida como queremos vivirla.

 

Recordemos que esta locura maravillosa que llamamos vida es un ejercicio más del SER y no solo del hacer.

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