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De la mano de Felicidad

Felicidad llegó a mi vida en el momento más inesperado, me tomó de su mano y me ha llevado a recorrer un camino que sigo transitando el día de hoy.

Felicidad, es una canción que te llega al corazón, es la sonrisa de una persona a la que amas, también es despertarse mirar el reloj y ver que te queda una hora más para dormir, es el olor de un libro nuevo, el sonido de la lluvia sobre la ventana, la celebración de un logro cumplido. Es saber que estas en este momento experimentando el milagro de la vida, es bailar al ritmo de tu canción favorita, decir SI a una nueva aventura, es saber desprenderse de aquello que debemos liberar, es un helado un día soleado o la sensación de la arena al caminar en la playa…

Nadie me había dicho que Felicidad podía sorprenderme incluso en los momentos más retadores de mi vida, o que no llegaba siempre portando una sonrisa ni vivos colores. Me contó que ella era como el océano, con diferentes niveles de profundidad, olas pequeñas y grandes, colores y tonalidades, aguas tranquilas y corrientes. Podemos aprender a nadar, surfear y bucear en el gran océano de su alegría. Algunas veces llegarán las tormentas, pero como dicen por ahí, la vida no se trata de esperar a que pase la tormenta, se trata de aprender a bailar bajo la lluvia.

Me contó también que ella llega acompañada de gratitud, compasión, resiliencia, optimismo y perdón. Que carga una sombrilla llena de herramientas que comparte con quienes la invitan a entrar. Felicidad llega a la vida de las personas de diferentes maneras, y puede llegar para quedarse, aunque habrá momentos en los que estará más callada y taciturna.

Esto es lo que me ha enseñado mi sendero de alegría, el estudio felicidad y la psicología positiva. Cada persona conoce la felicidad de una manera diferente, pero todos podemos entrenarnos para recibirla y compartir con ella, presentarla a nuestros familiares y amigos, para que juntos recorramos los senderos de la alegría.

He tenido la oportunidad de hablar con varias personas sobre lo que es la felicidad, cómo la experimentamos y qué nos puede llevar a interesarnos tan profundamente en ella. Es fascinante conocer la visión que cada ser humano tiene sobre dicho concepto y también contemplar que no es un estado estático que se siente ni concibe igual a lo largo de la vida, sino que cada etapa y momento nos lleva a definir la felicidad de una manera diferente.

Dice Brené Brown que la felicidad es la emoción más vulnerable, pues podemos sentir que si nos abrimos a experimentarla al 100% algo sucederá y ella nos será arrebatada. Por eso es tan mágica y sentirla en todo su esplendor y transitoriedad es un llamado al coraje y a la apertura, pues a pesar de saber que no será eterna, en éste momento nos sentimos felices y podemos aprovechar y saborear ese maravilloso estado.

También he escuchado historias de personas que, apesar de sentir que lo tienen todo en la vida, todo aquello que deberíabrindarles felicidad, experimentan en silencio y en lo profundo de su ser unvacío, un sin sabor e incertidumbre de no sentirse felices a pesar de tenerlotodo. Han tenido niveles extraordinarios de valentía para reconocerse desde eselugar y emprender desde la curiosidad un camino de exploración yautoconocimiento, para en vez de buscar la felicidad en el exterior emprendenel viaje más largo y complejo; un viaje hacia el interior.

 

Entrenarnos para la felicidad es una misión de vida,no hay un punto de llegada o una meta, es más bien una manera de andar yrecorrer nuestro propio camino.

 

Podemos tomarnos unos momentos para reflexionar sobrequé significa la felicidad en este momento de nuestra vida, cuáles son lasfuentes de alegría cotidianas y cómo podemos priorizar por medio de pequeñasacciones nuestra felicidad cada día.

 

Con cariño, Vale.

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